Hoy, ya no me duele tu
ausencia. Me he acostumbrado al hecho de que no estás, y que nunca estarás.
Fuiste como el viento, que vino y se fue. De un beso que me dieras de un beso
que no di. Quizás detonante fuera de un amor perdido, de un amor al fin que descarga
en mi alma rota de cariño por ti, pero hoy ya no me duele tu ausencia
No hay comentarios:
Publicar un comentario